Soy una rana y croo.
Lo sé desde muy renacuaja. A mí no me parece malo ser una rana, lo que me hace sufrir es que me confundan con una princesa.
Si pudiese comparar mi piel verdosa y moteada con otras ranas, estoy segura de que me sentiría orgullosa de mí. Pero mi desgracia fue nacer en un estanque, dorado, lleno de príncipes y princesas. Ninguna rana, excepto yo.
Esto no favoreció crecer en armoníacon mi entorno, ni asentar mi yo en bases seguras. Después, tampocosu ellos contribuyó a mi adaptación porque, inexplicablemente, con el tiempo, los demás empezaron a confundirme con una de los suyos. No importa cuántas veces haya escuchado decir "qué princesa tan encantadora" dirigido a mí, cuando salgo corriendo en dirección a cualquiera de los mil reflejos dorados del estanque, lo que veo sigue siendo una rana: yo.
Unaadorable rana, me atrevería a decir, si pudiese comparar. Pero no puedo.
Yo sé porqué no me ven como soy. Los reflejos dorados acaban cegando a los príncipes y a las princesas. A las ranas no. Tenemos una vista a prueba de reflejos. Esto es lo que he deducido, aunque no pueda contrastar mi opinión. Aquí nadie croa además de mí.
Sí, yo croo. Soy una rana y estoy segura de que sería inmensamente feliz si hubiesenacido en el estanque adecuado. Cuando observo mi preciosa y viscosa carita con esos ojazos de mirada intensa a prueba de reflejos, me imagino cien iguales repartidas por otros tantos reflejos y me siento bien, muy bien.
No soy una princesa. Soy una rana, una guapísima rana, estoy segura. Y si supiese que alguien me entiende, me pasaría la noche croando, feliz.
Estoy vaga, muy vaga, pero me moría porjugar conlos textos de colores.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados