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La Coctelera

MiLady

Y yo me quedo mirando, perfectamente situada, mitad viva mitad muerta, resumida y reeducada.

19 Noviembre 2007

Espacios en blanco, huecos y agujeros

Ya sé que hay mil cosas mil veces más fructuosas en qué ocupar el tiempo que en clasificar espacios vacíos. Conste que no tenía intención de empezar por ellos, pero tratando de ordenar lo desordenado, es inevitable fijarse en los espacios. Tenía que contar con ellos y al recontarlos me he llevado una sorpresa, porque pensé que todos eran iguales, que todos eran vacíos, pero no imaginaba qué distintos son los en blanco, los huecos y los agujeros.

Los espacios en blanco me han caído bien, son muy simpáticos. Los pobres sobreviven siempre que les dejemos sitio y tengamos cuidado de que no se llenen sin querer. Merece la pena mimarlos, nos dejan en paz y no nos marean con ideas ni decisiones ni actividades de ningún tipo. Están para eso, para no ocupar. Si es que no hacen ni ruido.

A los huecos también les he cogido un cierto cariño y no me ha costado mucho distinguirlos, porque para conseguirlos es imprescindible desplazar cosas o apretujar asuntos. Son espacios en un principio temporales, y la mayoría lo acaban siendo, pero todos sobreviven. Sólo aparecen si se buscan y lo único que hace falta es querer encontrarlos, con independencia de si se puede, se debe, es bueno o malo hacerlos. Es cierto que cuando lo que ocupa el hueco no se queda y, por lo que sea, tiene que marcharse, durante un tiempo permanece vacío y se puede confundir con un espacio en blanco o con un agujero. Pero si se espera lo suficiente, las cosas o los asuntos vuelven a estirarse, toman sus posiciones y el hueco juguetón sale corriendo a esconderse bien escondido para que cuando vuelva a necesitarse haya que buscarlo concienzudamente. Eso no pasa con otros vacíos.

Así como los huecos se hacen, los agujeros, nacen; son otra cosa. No esperan que se les busque, ni dependen de que se tire o se retire nada. Aparecen como por encanto y tienen total autonomía de crecimiento y fijación. Da igual si se quieren o no, y mucho menos si son oportunos o necesarios. Parecen existir por propia iniciativa, ocupan el sitio que les da la gana, y nacen siempre debajo de lo que más queremos. Como granos en un culo, se agazapan y esperan. Cuando lo que sea se va o se aleja lo suficiente, allí aparecen ellos. Da igual que la cosa o el asunto o el sentimiento o la persona quiera volver a sentarse encima de ellos, si le da por volver ya no puede, porque en el ir y venir el agujero se agiganta y ya no hay forma de volverlo a tapar. Y ahí se quedan, prepotentes y maleducados, vacíos como sus espacios pero pesados como piedras, que ni tienen la delicadeza de los huecos de jugar al escondite ni la amabilidad de los espacios en blanco de no romper la cabeza.

Tampoco los agujeros son todos iguales, qué va. Cada uno elige su forma y su profundidad, y compiten por sorprender con sus habilidades. Hasta hay algunos que parecen hermanos pequeños de los negros del espacio, que además de no haber manera de llenarlos, se tragan todo lo que se les acerca. Estos son los que dan más miedo.

Pero bueno, creo que ya sé suficiente de espacios vacíos así que será fácil poner orden en todo lo que se me está acumulando. Usaré todos los huecos que encuentre, y me vendrá bien también algún que otro espacio en blanco, para descansar de vez en cuando mientras ordene. Y con los agujeros... me temo que no hay nada qué hacer.

servido por MiLady 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

nosequiensoy

nosequiensoy dijo

Por estos mares apenas navego, pero siempre me acuerdo de ti. ¡Qué alegría encontrarte de nuevo!
Un beso

20 Noviembre 2007 | 02:37 PM

Milady

Milady dijo

La alegría me la has dado tú. ¿Cómo no acordarse de esa primera "pandilla" de hace más de un año? Cuántas cosas, verdad Nosequiensoy. A veces me parece que han pasado lustros y otras, como hoy, resulta fácil creer que el calendario se quedó estancado.
Gracias una vez más por tu ternura.
Un beso y un abrazo de esos que te gustan, de los que cruzan penínsulas.

21 Noviembre 2007 | 12:22 PM

Nadie Dice

Nadie Dice dijo

Bricomanía al rescate:

Los espacios en blanco estan para escribirlos, un poco de imaginación, voluntad, y confianza, pues siempre hay un lugar en blanco donde descansar a nuestro antojo. Los espacios huecos estan para pensar, para recordar que ha pasado por ahí y darse cuenta de qué si no esta en ese sitio, sería porque no lo era.

Y los agujeros, o bien se tapan o se rellenan.
Nadie

21 Noviembre 2007 | 12:42 PM

nosequiensoy

nosequiensoy dijo

¡Cuánto me ha hecho pensar tu artículo!
Cada vez que lo he leído he visto en él cosas diferentes pero en el fondo coincidentes. Personas, momentos, ...
Pero siempre una misma mano.
Sólo tú eres capaz de transmitir tanto.
Un abrazo.

24 Noviembre 2007 | 06:45 PM

mitchell

mitchell dijo

Yo me quedo con los espacios en blanco, son inspiradores e incentivan a la imaginación.

Saludos

26 Noviembre 2007 | 05:44 PM

MiLady

MiLady dijo

Nadie:
Yo los huecos suelo dedicarlos a lo pendiente y lo urgente, así que nunca tengo bastantes, y ando como una loca buscando un buen tapa-agujeros, pero nada. Creo que me pasaré por tu brico-tienda. Besos.

Nosequiensoy:
Hablando de huecos y espacios... ¿no sabrás dónde venden Tiempo de Sobra para Todo, no? Siento el retraso de este nuevo abrazo fuerte. Y un beso.

Mitchell:
Yo también, son los únicos que consigo gratis. ;-)
Un abrazo.

27 Noviembre 2007 | 01:26 PM

odys

odys dijo

Un buen agujero es aquél que antes de meterte dentro no sabes lo que te vas a encontrar en él, o al otro lado, porque estos agujeros no son tales, sino encrucijadas camufladas de forma simplista para ocultar su verdadera naturaleza de puertas abiertas que sólo se pueden cruzar una vez, y en un solo sentido. Por lo general sólo los reconocemos cuando ya los hemos traspasado, por eso nos dan tanto miedo, porque en realidad no existen, existieron, y lo que queda es sólo el reflejo de un tiempo pasado. Un buen agujero es un cadáver, y lo único que puede hacerse es quedarse llorándole, o darle la espalda y seguir caminando.

Muaks.

19 Mayo 2009 | 10:20 PM

MiLady

MiLady dijo

Mundo oscuro y profundo el de los agujeros. Por lo que leo, da para mil y una teorías.
Volvamos a la luz, que hace un lleno precioso.
:-)

21 Mayo 2009 | 09:57 PM

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Sobre mí



He venido para ver semblantes amables como viejas escobas, he venido para ver las sombras que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros en el suelo o en pie indistintamente, he venido para ver las cosas, las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares dormidos en cestillo italiano, he venido para ver las puertas, el trabajo, los tejados, las virtudes de color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte y su graciosa red de cazar mariposas, he venido para esperarte con los brazos un tanto en el aire, he venido no sé por qué; un día abrí los ojos: he venido. Por ello quiero saludar sin insistencia a tantas cosas más que amables: Los amigos de color celeste, los días de color variable, la libertad del color de mis ojos; los niñitos de seda tan clara, los entierros aburridos como piedras, la seguridad, ese insecto que anida en los volantes de la luz. Adiós, dulces amantes invisibles, siento no haber dormido en vuestros brazos. Vine por esos besos solamente; guardad los labios por si vuelvo. (LUIS CERNUDA, Los placeres prohibidos)

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