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La Coctelera

MiLady

Y yo me quedo mirando, perfectamente situada, mitad viva mitad muerta, resumida y reeducada.

6 Diciembre 2007

Sin princesa no hay cuento

Hoy me he enfrentado a una crisis temática importante. Por mucho que yo insista en no asomarme para no ver qué tal van las cosas por ahí fuera, las cosas siguen su ritmo sin mí, y este latoso pensamiento me ha complicado un poco la vida.

El caso es que hoy me puse a escribir un cuento de Navidad para mi hijo que iba sobre una princesa que necesitaba un consejo, y cuando tenía a todos correteando por la corte, revolucionados por su problema, me di cuenta de que algo no iba bien. ¿Tenía sentido seguir manteniendo a las princesas como protagonistas inamovibles de nuestras elaboraciones fantásticas? ¿Pintan de verdad algo en nuestros días reyes y príncipes como para que sigan sentándose en los tronos literarios? ¿No debería actualizarme un poco? Y ya no tanto por hoy mismo, sino por los tiempos futuros. Pensé en los hijos de los hijos de mi hijo, si es que llega a tenerlos. Cuando lean los cuentos de hoy dentro de, pongamos, trescientos años, ¿cómo sonará lo de las princesas? Absurdo, claro. Y, sin quererlo, se me vino encima esta gran responsabilidad, la de ser fiel a mi presente por el bien de su futuro. Los cuentos, al igual que las leyendas y las canciones populares, son los supervivientes por excelencia de la cultura. No hay invasor ni censura que haya podido con ellos. Si tienen que adaptarse, se adaptan; si hay que cambiar los nombres, los lugares, las costumbres, no hay problema, se cambian. Se hace lo que sea con ellos con tal de que sigan vivitos y coleando miles y miles de años después. Son los resúmenes de los miedos y las esperanzas de nuestros antepasados atravesando intactos las noches de los tiempos y, en muchos casos, las crónicas más exactas que quedan de lo que pasó. ¿No estoy obligada entonces a que los míos reflejen mi época? Aquí empezó mi crisis.

Retomé el cuento desde el principio, y fue peor. Cuando iba por "la hija del Presidente reunió al Consejo", lo volví a dejar. No, no colaba, porque por mucho que se vele por la seguridad de una hija de presidente, todos sabemos que más que venerarla lo que se hace con ella es soportarla. No es probable que la linda presidentita llegue a sentarse a la cabeza de nada, así que difícilmente la nuestra dependerá algún día de ella. Este matiz destrozaba la historia, porque le restaba credibilidad y los cuentos tienen que ser increíbles, pero no tanto.

El caso es que no he podido escribirlo aún, porque no sé cómo enfrentar este cambio. Me encantan los cuentos que he heredado y muchos van, sí o sí, de princesas, que da igual si eran hijas de reyes, nueras de reinas, esposas de herederos o regentas de un principado. Todas eran poderosas y sin la realeza de antes, no hay otra forma de explicar con encanto ese poder absoluto que ostentan algunos y del que deben defenderse los demás; una literaria fatalidad que ha cimentado nuestra historia. Quedan los dioses y los hijos de los dioses, pero estamos en lo mismo. ¿Qué poder tienen los dioses ya? Vale, sí, ahora tenemos, por ejemplo, a los presidentes de las multinacionales o a los dictadores modernos pero, seamos sinceros, no dan el mismo juego, no tienen ese puntito humano de los dioses.

Bueno, más vale que me olvide del presente y del futuro si quiero que mi hijo tenga su cuento esta Navidad. Creo que volveré a ponerle la corona a la chica y ya me encargaré yo de contarle de qué van las princesas. Y en cuanto a los hijos de sus hijos, son ganas de preocuparse a lo tonto, ¿quién va a leer nada de lo que se ha escrito nunca, dentro de trescientos años?

servido por MiLady 16 comentarios compártelo

16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

azulperfecto

azulperfecto dijo

Ay las princesas... si atendiéramos a la lógica para los cuentos tendríamos que hablar de princesas periodistas que presentaban Telediarios y de Jaime Peñafiel como el malvado de la historia. Pero a veces la lógica actual es ilógica por naturaleza.

Por eso siguen funcionando las historias clásicas de princesas de cuento, porque evocan la magia infantil (que aunque lo parezca, no se ha perdido), porque aún se sueña con ser aquella princesa de bonitos vestidos, corona y bajando las lujosas escaleras de palacio.

Es cierto, la visión infantil de esto se ha actualizado gracias a los nuevos referentes audiovisuales, pero sigue predominando esta idea que si bien es lejana a la realidad, sigue teniendo su interés.

No sé, yo escribo cosas de vez en cuando, pero si me enfrento a un cuento no trato tanto de apelar al tópico de los personajes como a lo que quiero contar, lo que quiero que se transmita. El cómo se transmita o quién sale solamente por cómo se plantea la historia. Es decir, si quiero hablar de naturaleza, por ejemplo, el personaje me sale encuadrado en un bosque (quizás mágico, o no) y puede ser princesa, animal, una persona o incluso un objeto.

No te doy más el rollo jajaj seguro que ya sabes perfectamente cómo escribir xD

Un abrazo :) la princesa del cuento puede dar mucho de sí sin necesidad de ser tópica ni desfasada...

6 Diciembre 2007 | 10:45 PM

Cata

Cata dijo

Tampoco las ratitas llevan lazos ni barren su casa y yo adoraba ese cuento. Y en mi epoca lo lógico es que caperucita fuera a ver a su abuela en vespino y no campo a través, y sin embargo no me chocaba nada ese cuento...
El cuento no es solo el cuento, el la "cultura del cuento", pero ahora cada vez que piense en un cuento me imaginaré de prota a la hija de Amancio Ortega :)

7 Diciembre 2007 | 11:49 AM

nosequiensoy

nosequiensoy dijo

Milady, a mis hijas (a las dos pequeñas, claro está) les gustan los cuentos con personajes reales pero en los que siempre aparece algo mágico. Esa magia está en todo y en todos, pero necesitamos dejarnos llevar por la ilusión para descubrirla. Y tú, mejor que nadie, sabes mucho de esto.
Un abrazo.
Seguro que el cuento para tu hijo es sensacional.

8 Diciembre 2007 | 08:40 PM

MilLady

MilLady dijo

Azulperfecto,
Pues ésa es la magia que ya no tenemos y de la que tendremos que seguir tirando. Creo que más o menos he resuelto el asunto. Era la primera vez que escribía un cuento de princesas (se me dan mejor personajes reales como los genios y los árboles parlantes), pero ya he superado la atemporalidad, creo. Un abrazo.

Mi Deliciosa Cata:
A mi no me cuentes cuentos. Conozco a un montón de ratitas con lazos que barren casitas, y lo último que nadie usaría para atravesar un monte sería una vespino. ¿Crees que soy boba? Y ya sabes que me sigo quedando con las ranas. ;-)
Un besazo de fin de todo: puente, semana y cuento.

Nosequiensoy:
Hablando de cuentos... no estaría mal que nos siguieras haciendo llegar los tuyos. Ya sé que no tienes tiempo, pero se acercan las vacaciones... ¿No te hace cosquillas el teclado?
Gracias por estar. Reparte el saco de besos entre tus pequeños y quédate con el abrazo más fuerte.

9 Diciembre 2007 | 11:47 AM

mitchell

mitchell dijo

Que tal si pones como protagonista a la hija de un político honesto, eso es lo que yo llamaría un cuento de hadas.

Saludos

14 Diciembre 2007 | 06:29 PM

MiLady

MiLady dijo

Jajaja! Sí, pura ciencia ficción.
:-)

24 Diciembre 2007 | 10:29 AM

odys

odys dijo

Qué acertado eso que dices de los cuentos! ¿Qué sabríamos de aquella mítica época griega si Homero no nos la hubiera dejado inmortalizada en sendos cuentos? Muy poco, por cierto.

Creo que deberías reescribir el cuento sustituyendo a la princesita todopoderosa por una niña actriz tipo Maculey Culkin, o como quiera que se llame el condenado niño prodigio -que ya no lo es, ni niño ni prodigio, aunque creo que ha superado todos sus traumas y ahora se dedica a hacer teatro...

7 Mayo 2009 | 07:57 PM

odys

odys dijo

Shirley Temple, for example?

7 Mayo 2009 | 07:58 PM

MiLady

MiLady dijo

Perfecta. Me pongo a ello ya mismo.

8 Mayo 2009 | 03:03 PM

odys

odys dijo

Te tomo la palabra.

Esperando me tienes.

Oiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiink

8 Mayo 2009 | 03:36 PM

odys

odys dijo

¿Ya lo terminaste?

8 Mayo 2009 | 03:36 PM

odys

odys dijo

¿Falta mucho?

8 Mayo 2009 | 05:20 PM

MiLady

MiLady dijo

Iba Hannah Montana paseando por un bosque cuando escuchó un indescriptible sonido que la dejó completamente paralizada.

Como no podía moverse, tampoco halló la forma de salir corriendo ni pedir auxilio ni esconderse tras la maleza, como otras veces, mimetizándose en forma de mala hierba, para lo que había sido entrenada a conciencia en los Estudios Disney.

A pesar de que nadie lo hubiese dicho, la preciosa adolescente tuvo en ese dramático instante a la suerte de su parte, no por que los hados se sintiesen generosos, sino porque estaban vagos y no quisieron esforzarse en retirarle la fortuna que llevaba años pegada a ella como una lapa. Y con su ya rutinaria suerte, un segundo antes de quedar petrificada, había cerrado con fuerza los ojos en un acto reflejo que le salvó la vida.

Lo que por fortuna Hannitah no pudo ver, fue lo que pasó. Y lo que pasó por delante de ella no era lo que emitía el terrible sonido responsable de la parálisis sino quien lo había causado.

Lo que pasó, fue ni más ni menos que una psicótica fan de Ashley Tisdale, cuchillo en mano y sierra mecánica entre los dientes, que llevaba rato siguiendo el rastro de la Montana con ánimo de causar una baja entre la competencia más joven de su diosa.

Tampoco pudo ver nuestra frágil e inmóvil Hannahm, de quién huía despavorida y despeinada su frustrada asesina. Si hubiese visto a la loca, habría acabado sin duda como ella por la sinrazón de la manía persecutoria que seguro habría anidado en su indefensa mente. Y si hubiese visto lo que de tan cerca perseguía a su agresora, gritando sin aliento como una sirena histérica, aún habría resultado peor. Y como hay veces que es mejor no saber, vamos a ser caritativos y lo dejaremos ahí. Total, ella se recuperó favorablemente y está muy ocupada promocionándose en familia, y nosotros tampoco estamos para disgustos que digamos. ¿A que no? Pues eso.

Y colorín colorón, este thriller se acabó.

14 Mayo 2009 | 03:37 PM

odys

odys dijo

jajajajaja

(que no es diminutivo de japuta sino onomatopeya de la risa)

14 Mayo 2009 | 04:08 PM

odys

odys dijo

!Ya sé quién era! !Yo lo sé, yo lo sé, yo lo sé!

Era Francisco Camps luciendo el traje nuevo del emperador imputado!!

14 Mayo 2009 | 04:12 PM

Marián

Marián dijo

Jajaja!

No seas malo, que luego dirán que se sobrevaloran las tangadas de la diestra.
;-)

16 Mayo 2009 | 07:53 PM

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Sobre mí



He venido para ver semblantes amables como viejas escobas, he venido para ver las sombras que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros en el suelo o en pie indistintamente, he venido para ver las cosas, las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares dormidos en cestillo italiano, he venido para ver las puertas, el trabajo, los tejados, las virtudes de color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte y su graciosa red de cazar mariposas, he venido para esperarte con los brazos un tanto en el aire, he venido no sé por qué; un día abrí los ojos: he venido. Por ello quiero saludar sin insistencia a tantas cosas más que amables: Los amigos de color celeste, los días de color variable, la libertad del color de mis ojos; los niñitos de seda tan clara, los entierros aburridos como piedras, la seguridad, ese insecto que anida en los volantes de la luz. Adiós, dulces amantes invisibles, siento no haber dormido en vuestros brazos. Vine por esos besos solamente; guardad los labios por si vuelvo. (LUIS CERNUDA, Los placeres prohibidos)

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