¿Alguien conoce a mi misteriosa dama de la bola?
¿Habéis visto que chulo es mi avatar? Estoy contentísima. Desde que La Coctelera nos asignó, sí o sí, un cuadradito para rellenar con nuestra marca de identificación, nunca había encontrado una imagen que me apeteciese mantener en el blog. Al principio hice trampas y coloqué un espacio en blanco, pero cuando reabrí este cuaderno preferí dejar el estándar que venía de fábrica. Pensé que un gran interrogante en lugar de cabeza me representaba estupendamente. Pero desde hace un par de semanas, esa permanente interrogación empezó a pesarme (son muchos años y hasta las incógnitas aburren) y surgió una urgente necesidad de cambiar de imagen. Una renovación siempre parece prometedora cuando se necesita un refresco, así que empecé a buscar un símbolo, algo que encajase aquí y con lo que me sintiese cómoda además de identificada.
Es evidente que éste es un cuaderno sólo de letras. No hay ilustraciones que den color a las palabras, y tampoco hay una columna derecha bien elaborada como la de mi querido Enmascarado , que ya en sí misma podría ser un gran blog. La imagen que escogiese iba a soportar un protagonismo visual absoluto, así que tenía que elegir bien. He estado haciendo pruebas los últimos días con castillos en el aire, bosques, pantanos, chimeneas, ancianas pensativas, ancianas jugando a las cartas, ancianas con gafas de sol y gafas de ver sin más. La redundancia de ancianas no se me ha pasado por alto, pero no pienso compartir mis conclusiones. Bueno, he quedado exhausta. Teniendo en cuenta que manejo de pena el buscador, que el buscador no tiene todo el universo entre sus páginas como nos hacen creer y que en la galería donde tengo instalado el ordenador hace un frío que pela, andar combinando palabras para encontrar lo que no se tiene claro, ha sido una tarea agotadora y muy frustrante. Hasta ayer que, harta de ancianas, pasé a las bolas de cristal. ¿Por qué? Ni idea; el destino, supongo. Y ahí estaba. Entre las chiquicientas imágenes de la página encontré, al fin, mi avatar.
Desde el primer vistazo, esta ilustre bruja consultando su bola de cristal me resultó adorable, de hecho, cuando amplié la imagen para observarla bien, me contagió el efecto hipnótico que la bola parece ejercer sobre la dama, y me quedé prendada de la escena. Me resultó encantadoramente rancia, entre misteriosa y bobalicona, enigmática y aburrida, sosa aunque con cierto colorido, agradable pero incomprensible, de apariencia sencilla pero claramente pretenciosa. Sí, definitivamente ésta era la imagen perfecta con la que identificar mi blog.
Pero no sé nada de mi dama y me muero de curiosidad. ¿Alguien sabe si es un cuadro, parte de un cuadro, una ilustración o un anuncio? ¿Quién es el/la autor/a? ¿Se sabe algo de la bruja, o no tenía nombre? ¿Se expone en algún museo? ¿Cerca, o en la otra punta del mundo, para variar? ¿Han hecho pósters? ¿Podré hacerme con uno para poder seguir mirando a la dama y su bola sin petrificarme de frío? ¿Se resolverá alguna vez el enorme interrogante que recae sobre mis hombros y los de mi avatar, otra vez? ¿Se dice "avatar"?
Agradeceré mucho cualquier dato sobre mi recién hallada identificación, aunque, persista o no como misterio, seguirá siendo una chulada, ¿a que sí?.






breedcrows dijo
Tu bruja queda de vicio con mi cuervo...
Chuladas para las mas chulis, jajajaja.
11 Diciembre 2007 | 01:58 PM