Hubieses jurado que él te conocía
y habría sido en vano;
los tiempos cambian.
Hace bien en no hacerte sitio
Hace bien en darte la espalda
Hace bien en menguar tu nombre
y alardear de que no te trata.
Mejor que no mida tu talla
ni agrande tus letras
y salga corriendo.
Mejor que se mantenga lejos
por si lo que a ti te pesa
a él, le aplasta.
Haces bien, cuida de tu sitio
Haces bien, no le des la espalda
Haces bien, no olvides su nombre
y grábate otra vez su cara.
Hubieses apostado a que lo conocías
y habrías perdido;
los tiempos cambian.

Cambiar... ¡Todo va cambiando! Cambian las formas, los matices... Pero lo esencial permanece. A veces querría que fuera al contrario. ¡Qué le voy a hacer!
Un beso, Milady.
¡Carmen! Gracias por acercarte.
Sí, que la esencia se mantenga intacta a veces es en realidad lo que frena los cambios importantes, pero quién sabe, a lo mejor es más dúctil de lo que creemos. De todas formas, por lo que te conozco no creo que tu esencia deba cambiar, claro que es un punto de vista egoista. :-)
Un abrazo muy fuerte y espero que no tenga que volver a pasar tanto tiempo para darte otro.
Tu quedaté como estás que estás muy bien!!!!
Ganas de contarte
Gracias por el libro
un beso enoooooooooooooorme
Cambian, ya lo creo. A quien hoy amaste, mañana repudias. A quien todo diste, de repente te olvida... A quien esperabas no llega, o llega cuando ya no lo esperas... triste pero real. Preciosos versos para ese vaivén de sentimientos. Saludito afectuoso.
las cosas cambian....pero las auténticas siguen ahi..TU ESENCIA SIEMPRE SE VE Y ESO ME ENCANTA....traspasa la pantalla.....
miles de besos de vuelta Dama ;-)
Preciosa Milady, acabo de darme una vuelta por esta tu casa, mientras estás fuera parece ser, y te aseguro que soy incapaz de comentar de forma coherente las buenas vibraciones que me dan tus escritos, siempre me las dieron. Me hacen reir, llorar, sentir de una forma extraordinaria... Sigue escribiendo lo necesito! Qué gozo contar contigo! Un besazo!! Mua!
Ah!! Los comentarios de "cabraloca" no tienen desperdicio, lástima que no puedo acceder a su espacio, salúdala por mi y haz un refrito con sus ocurrencias, son para tener en cuenta. Besos para las dos.
Sí que cambian, sí.
Me he paseado por esta tu casa sin siquiera pedirte permiso.
Un beso. Sólo. Solo.
Que triste.
Íncubo,
No me ha quedado más remedio que saltarme el orden. Ni que hubieses olfateado el cuento de los diablillos, qué puntería. :-)
Eres bienvenido, no necesitas permiso para pasear o sentarte o tumbarte por aquí.
Gacias por el beso, aunque sea sólo y solo. Otro para ti.
Cata,
De nada.
Cuenta, cuenta...
Besazo y abrazo histérico con saltitos al estilo adolescencia de película.
Voy para tu casa.
Sortilegios y memorias,
Sí, ya dicen que del amor al odio hay un paso, o algo así. En este caso el vaivén es de emociones más que de sentimientos. Desconfío de las emociones por lo variables que pueden llegar a ser. Me gusta creer que lo que tiene valor no cambia, y me gusta recordarlo sin variantes.
Un beso.
Supernova,
Sí señora, eso digo yo. Veo cambiar muchas veces las apariencias, los disfraces, las mascarillas que protegen lo que sigue igual, pero lo esencial no parece cambiar así como así. Y como es esencial darte otro besazo post-vacacional, pues te lo doy, aunque ya sé que no vas a apreciar nuestros besos como antes. :-(
Es lo malo de los cuelgues.
:-)
Unsolete,
No sé qué hacer, si disimular el subidón que me ha dado tu comentario, o invitarte a lo que te quieras tomar para que me lo repitas. ¿No te das cuenta lo perjudicial que resulta esa facilidad tuya para alimentar pecados capitales sin ninguna consideración? A ver cómo te digo yo ahora que la gozada es mía por poder volver a compartir contigo salón y charla. Esto no se hace, Mercedes, es una faena. Claro, que con el cuento que me he traído de las vacaciones lo vas a tener más crudo, porque a ver quien es el guapo que lo descifra. Es que he vuelto introvertida y centrípeta, pero ya se me pasará, espero.
Lo de Cabraloca no tiene arreglo, en ningún sentido: no hay manera de que se haga una casa porque le gusta más saltar por las otras. La saludaré de tu parte que le hará ilusión.
Un beso grande y reconcentrado.
Querida acabo de descubrir la contestación a mi sincero comentario. Sigo los pasos de cabraloca y aunque tengo casa, voy saltando de aquí para allá, así que cada vez me hago más lío con quien me visita, visito, contesto... es igual, soy así. Ya te comenté el divino cuento, qué relatos más lindos... Te espero leer pronto, más...
Un beso! MUA!
Ya me parecía que por aquí había más de una cabra... por suerte.
:-)
Abrazo fuerte espachurrante.
¡Feliz fin de semana!
Siempre me produce gran placer leerte, Anmera, hay cosas que no cambian.
Besos.
Voy a contarte un secreto, pero tienes que prometerme no contárselo a nadie. ¿Prometido? Bien.
Verás, hace unos cuatro años, sufrí una caída que me dejó fuera de circulación durante nueve meses; todo un proceso de gestación. Entonces fue cuando compré un ordenador y me dediqué a escribir tooodo lo que me daba la gana (una de mis pasiones). En una especie de apuesta con unos amigos, comencé una novela épica que se desarrollaba en mundos imaginarios (muy tolkiana) y uno de los estados de ese continente inexistente se llamaba (se llama) Ánmera. De ahí muchas de las historias de Los Bosques (otro de los estados) y de la propia Ánmera. ¿Sabes de dónde viene el nombre? De ÁN-gel Gui-MERÁ, que es el nombre de la calle en que la viví en Sta. Cruz. Un pequeño homenaje a un tiempo realmente mágico.
:-)
Guárdame el secreto.