- ¿Qué hay, Piedra?
- Hola, Marea.
- ¿Todo bien?
- Claro.
- Vamos, Piedra, ¿qué pasa?
- Nada.
- Venga…
- Nada, Marea. Nada que entiendas.
- Oye, te conozco mejor de lo que crees. Te he dado mil vueltas mil veces. Cuando te embisto con fuerza, aunque nadie lo note, yo sé que te mueves. Recojo las partículas que se te sueltan y las reparto lejos para que no las veas. Cuando te abrazo, te mido cada vez más pequeña, con más grietas, y nunca digo nada, pero hoy… hoy tu color es distinto, como más de arena…
- No digas bobadas, sigo siendo inmensa.
- Lo sé, lo eres. Por eso mismo. ¿Qué tienes?
- ¿Tú no te cansas de ir y venir siempre?
- No.
- ¿Y crees que Viento se cansa de hacerlo?
- No lo sé, creo que no.
- Pues yo estoy harta; harta de veros bailar. Estoy cansada de vuestras idas y vueltas, de esperar a que me hagáis roma y suficientemente pequeña para que pueda rodar. Me pesa ver todo moverse estando tan quieta. Me canso, Marea, me canso de ser Piedra, me duele no romperme en la playa, no volar con la tormenta, no pegarme a otras piedras, no alimentar a nadie ni aumentar nada…
- Pero tú sujetas, mantienes, eres casa, se te aferran…
- Eso es de lo que más me canso.
- No sé qué decir, Piedra.
- Dí “todo llegará”.
- Sí, todo llegará y algún día serás pequeña.
- Y rodaré…
- Y rodarás.
- Gracias, Marea.
- ¿Por qué?
- Por gastarme un poco más.
- Hasta la vuelta, Piedra.
- Hasta que vuelvas, Marea.
« Hojas nuevas | Inicio | Nada se detiene »
6 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« Hojas nuevas | Inicio | Nada se detiene »

Qué bonito!! La imaginación y esos diálogos me transportan... y a rodar!!!!
Un abrazo guapa! Mua!
adoro el mar, me encantaria poder verlo ahora mismo.......aysss, bueno tu me lo traiste un poco....
besazos.
Unsolete, a mi lo que me transportan son unas ganas tremendas de pillar vacaciones. Es que creo que no me acostumbro a volver al corre-que-no-llegamos.
Un besote antes de los que te llevo, que me voy ir a visitarte.
Super, preciosa!
Ah, el mar. Pues ya sabes, cuando quieras lo tienes a tiro de visita.
:-) Un besazo, y que también voy para tu casa ya.
Sería mejor que la Piedra entablara similar conversación no con la marea, sino con el viento: para que éste trasladara sus lamentos a un obrero de la construcción, junto con una petición, y sólo una: que viniera a visitarla con un taladro que la rompiera en mil y un fragmentos. Así no sólo podría disfrutar de una sola vida como canto rodado, sino de multitud de ellas.
Claro que sólo es una estúpida sugerencia ;-)
Besos.
No es estúpida, pero sí demasiado ambiciosa, me refiero a la sugerencia.
Esta piedra tiene bastante con una pieza, creo que se agotaría si tuviese que fragmentarse y vivir multiplicada.
Piedra vaga...