Hay un cuento que debería haber estado aquí desde hace mucho, porque es en este espacio donde nació. Éste es el cuento y, sin lugar a dudas, éste es su sitio:

"Hace tantos años como veces se ha recordado esta leyenda, un Tritón descendiente del primero y conocedor del destino que todos los suyos habían compartido, decidió darle la espalda a su estirpe y no reparar nunca en las Nereidas.

Consiguió que su naturaleza le obedeciera cada vez que su azulada cabellera se erizaba por el canto de alguna sirena, cerró sus fieros ojos a los destellos de sus colas y no volvió ni una vez su olímpica cabeza al compás de las estelas que sus cabellos dejaban entre las olas.

Y así la voluntad reinó la mitad de su vida, hasta que en un ocaso de especial belleza, el Tritón se fijó en una sencilla figura. Era una solitaria mujer temerosa de las profundidades que buscaba en la orilla cantos rodados para adornar su hogar. Se permitió contemplarla, pues no vio nada en ella que pudiese recordarle ningún pasado del que huir. Cuando pudo salir de la contemplación, el Tritón se había acercado tanto a la orilla que la mujer reparó en su presencia sin tiempo a camuflajes.

Entonces, la mujer lo observó y vio a un Tritón desconcertado de mirada de agua limpia y expectante, y sonrió admirada desde su dulce asombro. Por eso y no por la belleza, pudieron seguir acercándose despacio hasta tocarse sin recelo, porque ni la resistencia del Tritón ni la desconfianza de la mujer, tuvieron cabida en esa escena.

Así fue cómo la voluntad legendaria del hijo de Neptuno y la reserva atávica de la hija de Eva, fueron vencidas en un instante de amor. Y así fue cómo el tritón se convirtió en Hombre y la mujer en Sirena y pudieron recorrer juntos todos los mares y todas las tierras."

* Basado, ligeramente, en la antigua leyenda nórdica de “Inés y el Tritón" y dedicado al mejor de mis sueños y a la más vitalista de mis realidades.