Igual que hay soledades que dependen de una sola ausencia, hay celebraciones que con todos menos uno, se vuelven tristes como funerales y solemnes como inhumaciones.
Hay fiestas en las que vestirse de boda y de alegría no sirve de nada porque lo que toca es ir detrás de un duelo. Entonces las galas se vuelven disfraces y la música cuchillos que rompen el pecho sin ningún permiso; las risas suenan a burlas de payasos y los cohetes a tiros por la espalda.
Así que, hay fechas en las que sólo queda dejarse llevar y mentir diciendo que la emoción te enmudece de pura alegría, o esperar ese día al año en el que la generosidad de todos los santos da permiso para llorar. Ésa es la mejor forma de camuflarse entre las fechas rojas mientras se espera la vuelta de los otros días; los días normales, los días grises de cosas iguales, esos días amables que no obligan a celebrar ni a elegir de qué vestirse ni cómo mentir. Los tranquilos días de nada.
Igual que hay músicas que se quedan en la puerta esperando otra fiesta para la que tocar, hay quienes se agazapan al pie del calendario a esperar a que el mundo se canse de organizar festejos, para poder respirar en paz.
Y es que, hay fechas que al no poder ser celebradas, se convierten en sentencias.

Lo mejo es no dejarse llevar por fechas no celebraciones. Cerrar los ojos y pensar que no existen, que no nos afectan.
Porque celebrar un día como hoy no sirve de nada si no se puede celebrar todos los días del año.
Así que mañana será domingo y puede ser maravilloso.
Besitos y buen domingo para tí.
Las fechas señaladas, señaladas fechas son, y como tales no son nada, porque no las ha señalado el corazón; éste dicta sus pautas, suyas son otras fechas, efemérides íntimas que no necesitan del calendario ser su pregón. Por ellas seguimos viviendo, y a nuestro debido e íntimo tiempo, sin agasajos vanos ni estúpidas alharacas, les dedicamos nuestro único, rebelde y fiero corazón.
Cualquier otra concesión léase como mera genuflexión hacia la galería, por aquello de ser educado -polite, maybe?- y no dejar que los gruñidos vengan a deslucir los floridos y mentirosos pompones con los que de vez en cuando nos agredimos.
Buen amor, y buenos tiempos cruces. Un amigo, por siempre.
Es cierto, Mayte, si algo no se puede celebrar todos los días, es que no hay mucho que celebrar.
Un besazo y buen comienzo de semana.
Mi amigo por siempre, ¿puedo leer otras chiquicientas veces tu comentario? Cómo me gusta cuando la palabra se te impone. Ya sé que estás con la novela y eso (eres muy generoso dejando que la disfrutemos antes de que sea un best-seller), pero echo de menos esas cosas que escribes fuera de las historias. ¿No podrías intercalarte a ti mismo de vez en cuando entre entrega y entrega? Vale, no he dicho nada, que luego me acusan de presionar...
Por cierto, genial el chiste-filosófico-dibujado. Genial. Luego te comento en condiciones.
Precioso deseo el tuyo. No se me ocurre ninguno mejor así que, buen amor y buenos tiempos cruces tú también,
Me gustan "esos días amables que no obligan a celebrar ni a elegir de qué vestirse ni cómo mentir. Los tranquilos días de nada" porque son los más auténticos, los que sacan o duermen las emociones sin calendario que las imponga.
Precioso texto MiLady! Un abrazo!
Girasol,
Mil besos y mil perdones por este nuevo retraso. Confío en que vuelvan a serme favorables algunos de esos días de calma en los que pueda disfrutar de lo que los amigos ponéis a nustra disposción.
Un abrazo fuerte y muchísimas gracias por visitar este espacio.