Desde aquí parece ligero.
Gritar un desgarro desde dentro de un círculo en medio de otros, parece ligero.
Yo también quiero exhibirme, mostrarme cuando vienen malas.
Yo también quiero romperme al ritmo de miradas de otros.
Yo también quiero medir en público la herida y recontar los asombros y los duelos.
Yo también quiero una confortable cama de consuelo
y un colchón de admiraciones, por lo valiente,
por lo fuerte,
por lo suficiente que siempre estoy siendo.
Yo también quiero creer que, si es plausible, cualquier fractura acabará soldando.
Yo también quiero tenerme de testigo
para jurarme que no habrá quien me baje la cabeza
mientras haya quienes sumen mis pedazos.
Cuando vienen buenas no me acuerdo,
pero la próxima vez que me destroce
intentaré recordar lo mucho que deseo ser más de otros,
más de los demás,
no sólo en lo bueno.

me lo pido tb!!!!!!!!eso, más de los demás....
Mi profesor de filosofía del insti me dijo una frase q me la ha recordado al leer tu texto..."estamos hechos de los demás" y es una gran verdad, aunque nuestra esencia es nuestra.....:-)
ayssss, me encantan leer tus cosas.....te lo he dicho no? pues te lo repito;-)
besitos corazón de primavera.
Ser más de los demás, no sólo en lo bueno.
Brutal.
Y difícil para mí.
Un beso, Milady.
Supernova, estoy de acuerdo al cien por cien con tu profesor. Y en todos los sentidos porque, desde nuestra composición celular hasta nuestro aprendizaje social y personal, "estamos hechos de los demás", como si fuésemos un conjunto de partículas del resto, un resultado de sumas.
¿Te he dicho alguna vez que me gusta mucho tu suma?
:-)
Más besos.
Sr. Analista, le entiendo perfectamente, pero si se quiere, se puede, aunque parezca imposible abrirse al mundo cuando uno está sangrando y se es de naturaleza pudorosa y orgullosa a partes iguales. Es lo que más une: compartir el dolor. Mucho más que las fiestas y las risas y los amaneceres irrepetibles. Pero eso usted, seguro que ya lo sabe.
Mira que me gusta que me dejéis ir de listilla, eh... aunque no lleve bastón.
:-)
Un beso grande.
Pues yo no quiero. Ulular de dolor en público resulta patético. Oink!
Hombre, tampoco digo que me apetezca rasgarme las vestiduras y sacarme los ojos en la plaza después de misa, pero compartir lo chungo con naturalidad sí que me da cierta envidia.
Oink! (Nunca pensé que diría esto)
:-)
Mi querida señora, heme aquí nuevamente, con mis criaturas, que alegría encontraros de nuevo por el que es vuestro reino indiscutible, el de los contadores de historias.
Un fuerte abrazo, al filo del Laberinto.
Todo un mensaje de solidaridad y buenos propósitos, querida Milady. Un placer leerte. Un beso enorme!
Mi queridísimo Guardián,
Y aquí estamos, aquí seguimos todos los oídos y los ojos que te despidieron, en las puertas del Laberinto, para devorar como siempre todos los ecos que las voces de tus criaturas nos regalen.
Bienvenido una vez más, amigo. Un gran abrazo desde este lado del espejo, más brillante desde tu regreso.
Canción, no estoy muy segura de que querer aprender a compartir miserias sea un tipo de solidaridad plausible ni un buen propósito para los demás, pero me quedo con la idea. :-)
Bienvenida y gracias por la música que siempre es una visita muy agradable.
Un besazo.
...y besos!!! Mua!
¡Besos!