Desde aquí parece ligero.

Gritar un desgarro desde dentro de un círculo en medio de otros, parece ligero.

Yo también quiero exhibirme, mostrarme cuando vienen malas.

Yo también quiero romperme al ritmo de miradas de otros.

Yo también quiero medir en público la herida y recontar los asombros y los duelos.

Yo también quiero una confortable cama de consuelo

y un colchón de admiraciones, por lo valiente,

por lo fuerte,

por lo suficiente que siempre estoy siendo.

Yo también quiero creer que, si es plausible, cualquier fractura acabará soldando.

Yo también quiero tenerme de testigo

para jurarme que no habrá quien me baje la cabeza

mientras haya quienes sumen mis pedazos.

Cuando vienen buenas no me acuerdo,

pero la próxima vez que me destroce

intentaré recordar lo mucho que deseo ser más de otros,

más de los demás,

no sólo en lo bueno.